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Aznar pide el voto útil

El director del diario EL MUNDO, Francisco Rosell, entrevistó al ex presidente del Gobierno José María Aznar durante un foro académico que sirvió de apertura del Aula de Liderazgo.

​Mientras decenas de jóvenes insultaban y escupían a dirigentes constitucionalistas en Barcelona, otro puñado de estudiantes asistía, en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), a un coloquio sobre "liderazgo político" y "coherencia ideológica", protagonizado por José María Aznar y el director de EL MUNDO, Francisco Rosell. El contraste no se podía obviar, y el ex presidente del Gobierno no lo hizo: frente al diálogo "académico", contrapuso que "no se puede dialogar con los independentistas".  
El ex dirigente popular cree que los nacionalistas catalanes "han roto el pacto constitucional" de manera "unilateral", y eso "no se pude aceptar". "No se puede arreglar ese pacto ni con apaciguamiento ni con componendas" y no hay nada de qué hablar con quienes quieren quebrar el orden constitucional: "¿Qué se dialogaría? ¿Si usted quiere la independencia y yo no? ¿Una independencia a plazos? ¿Un poquito de independencia, pero no mucho?", ironizó. 
El acto, que servía de apertura del Aula de Liderazgo que ha creado Aznar, se basó en una entrevista de Rosell a Aznar. A preguntas del director de este diario, el presidente de la fundación Faes entró al fin en campaña, después de que no le hayan llegado invitaciones (aún) para participar en actos o mítines con Casado o con candidatos provinciales. "El 10-N vamos a decidir lo que queremos tener: una situación política gobernable o ingobernable, y ahí el voto es individual. Vamos a tener lo que decidamos, cuidado", alertó Aznar.  
"La responsabilidad es individual, midamos bien cuáles son las responsabilidades", insistió, en una clara llamada al voto útil del electorado de Cs y Vox. Si no se unen en torno al PP, Sánchez podría seguir y la crisis catalana se agravaría y alargaría, les ha venido a decir, porque "los países fallan cuando falla la política", y no sólo cuando falla la economía. "Espero que el domingo acertemos y pongamos la política en las mejores manos".  
Esos fueron los paréntesis electorales que se concedió Aznar, quien puso el foco en la crisis de liderazgo internacional, en general, y en la crisis catalana, en particular. "En Cataluña hace falta una política nacional bien diseñada que ampare a todos los no nacionalistas y deje bien claro que es imposible la ruptura de la Constitución: un líder no está para satisfacer a dos millones de nacionalistas, sino a 47 millones de españoles, incluidos los nacionalistas".  
Y eso, a su juicio, "requiere liderazgo que ahora no hay", añadió. ¿Ni siquiera en el PP? "Casado sí está en condiciones de hacerlo", recondujo, a imagen y semejanza de los años en los que él gobernó: "En Cataluña hay una mayoría que no es nacionalista y puede sentirse desamparada. Y el Estado tiene una obligación con ellos. Lo hemos vivido ya en el País Vasco en los años 90 y el comienzo de este siglo: allí movilizamos a toda la sociedad. Todo eso fue una política consciente". 
Al hilo de la deriva del independentismo, Aznar recordó que "Lincoln es considerado el padre de los EEUU porque dijo 'no acepto de ninguna manera la separación del país', con todas sus consecuencias: una guerra y 300.000 muertos. Y eso salvó a EEUU. Si queremos salvar el orden constitucional, no podemos convivir permanentemente con un golpe de Estado. Eso no es lo que se hace con los golpistas. A los golpistas, simplemente, se les derrota, y eso es lo que hace falta en España". 
Rosell hizo notar el cambio de "políticos de oferta" a otros más enfocados "a la demanda". "De la política no podemos prescindir. Nos podrá gustar más o menos, pero cuando los dirigentes renuncian a sus responsabilidades y las transfieren a los jueces o a las redes sociales, están haciendo una abdicación", explicó Aznar en un comentario que se podría interpretar como una crítica a su sucesor, Mariano Rajoy, que optó por judicializar el procés. "Una cosa es la responsabilidad judicial, y otra cosa distinta la responsabilidad política. Los jueces no están para determinar la responsabilidad política, y si los dirigentes democráticos abdican de ello, los sistemas caen", apostilló.  
Hay que recordar que Aznar se mostró dispuesto a "ayudar" en la campaña del PP, como avanzó este diario, pero Génova no ha previsto actos para él, y los líderes territoriales no le han cursado invitaciones, al contrario que a Mariano Rajoy, que ha protagonizado ya sendos días de campaña: el sábado, en Antequera junto al candidato malagueño, Pablo Montesinos; y el domingo, con su amiga y número dos de Casado en la lista por Madrid, Ana Pastor, en Toledo. Además, esta semana visitará Pontevedra y Vigo. 
En la campaña electoral de abril, Aznar protagonizó diversos actos, sobre todo en las provincias en las que el PP debía confrontar más con Vox. Y fue una de las voces más contundentes contra la fragmentación del voto de centro y derecha. Ahora, a pesar de la fuerte pujanza demoscópica de la formación de Abascal, Aznar no tendrá una presencia activa en los actos oficiales de campaña. Ahora Casado ha escenificado un viraje al centro y a la moderación, cosa que ha sido asumida por los marianistas como un respaldo a las tesis de Rajoy, pero que los aznaristas consultados rechazan categóricamente: "El que viajó al centro fue Aznar".