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Hacia la digitalización de las redes

La generación distribuida y la movilidad eléctrica son los dos principales retos del sector energético, cuyos expertos se reunieron en un encuentro organizado por EXPANSIÓN y Siemens.

​La digitalización de las redes es uno de los principales retos de futuro para un modelo energético que está llamado a cambiar. Las redes inteligentes harán más eficiente el sistema, reducirán los costes e incrementarán la fiabilidad. Si bien el Gobierno sigue dando pasos en su Ley de transición energética y su estrategia de economía circular, los expertos echan en falta una regulación que promueva las inversiones en tecnología, como señalaron durante el encuentro Digitalización de la red eléctrica, que organizó EXPANSIÓN con el patrocinio de Siemens. 
 
Entre las claves para acelerar esta transición energética, "el principal punto es un marco regulatorio, legal y fiscal que sea estable e incentive a todos los actores del mercado a la adopción de las nuevas tecnologías", comentó Fernando Silva, director general de Smart Infrastructure de Siemens España. Asimismo, abogó por los incentivos fiscales directos a la movilidad eléctrica y por "hacer una campaña importante de concienciación para los usuarios". Silva subrayó que el marco regulatorio y la adopción por parte del consumidor son los requisitos fundamentales para impulsar el uso de la tecnología.  
 
 
Transformación gradual 
 
En cuanto a los cambios que el sector tiene por delante, el responsable de Siemens consideró que este proceso de transformación es "más gradual que disruptivo". En concreto, "lo que va a cambiar es que el número de puntos de generación distribuida aumentará mucho y eso supondrá una presión muy alta sobre el sistema". A este factor se suma la movilidad eléctrica, cuyos "vehículos son un magnífico activo de generación, consumo y almacenamiento de energía". Para tener éxito en este camino, Fernando Silva hizo hincapié en que "lo más importante es el equilibrio entre la adopción de las nuevas tecnologías y el mantenimiento de la calidad y la fiabilidad en la utilización de los recursos". 
 
Precisamente sobre la movilidad eléctrica, "el Gobierno debe fomentar la recarga inteligente desde el principio", comentó Iker Mariano, responsable de almacenamiento de energía de Ibil, compañía vasca pionera en la implantación de redes de recarga. "Es muy importante que estas infraestructuras pasen a considerarse como refuerzo de red por parte de la distribuidora y formen parte de los activos que gestionan porque, si no es así, instalar un punto de recarga tiene un coste enorme", afirmó Mariano. 
 
Los ponentes coincidieron en que el cambio de paradigma en el sector transforma la manera en que las empresas se acercan al usuario final. "El consumidor ya no es un mero comprador de kilovatios hora: debemos evolucionar hacia la prestación de un servicio integral de valor añadido, que cubra distintos aspectos y permita al cliente ser partícipe de otra manera", apuntó el responsable de almacenamiento de energía de Ibil, en alusión a alternativas como la generación distribuida. 
 
En términos generales, "la descarbonización de la economía es el debate en el que se enmarca todo, y afecta al ámbito eléctrico porque la demanda incrementará de manera considerable: las redes inteligentes deben dar respuesta a la nueva demanda y a la ya existente de forma dinámica", manifestó Ángel Martínez, director gerente de Electra Aduriz, una pequeña distribuidora y comercializadora con sede en Medina de Pomar (Burgos). Su director gerente señaló que "nos centramos en las economías locales como distribuidores: queremos ser parte activa del desarrollo de estas comunidades". 
 
Por otra parte, Ángel Martínez resaltó que los límites máximos a la inversión plantean un obstáculo al crecimiento y al relanzamiento de la economía. "Todas las distriobuidoras españolas hemos propuesto al Ministerio un aumento considerable de la inversión anual para los próximos años, pero no han terminado de recoger el guante", lamentó. 
 
Acerca de la transformación de las redes, Leonardo Hervás, director general de la asociación Cide, aseveró que "hace dos décadas teníamos redes unidireccionales; tras la primera integración de renovables se convirtieron en bidireccionales con algunos cambio de sentido en momentos puntuales; y ahora pasaremos a unas redes otalmente interactivas donde el consumidor podrá gestionar y hacer funcionalidades que antes eran impensables".  
 
 
Regulación 
 
No obstante, Hervás puso énfasis en que  "es fundamental que haya una regulación adecuada que dé certidumbre: será muy difícil que los agentes inviertan sin la tranquilidad de que esas inversiones serán convenientemente retribuidas". Así, indicó que los cambios requieren de la actuación regulatoria: "Es importante que intervengan para facilitar e incentivar políticas económicas expansivas, que permitan introducir nuevos agentes y formas de trabajar, sobre todo a través de la inversión". 
 
Sobre este papel del regulador, Alicia Carrasco, directora ejecutiva de la Asociación Entra, declaró: "Necesitamos que la regulación española entienda y permita que el distribuidor necesita flexibilidad, y se debe empezar a plantear cómo remunerar al distribuidor por ello", en línea con la integración del consumidor y la nueva capacidad de generación renovable. 
 
Entre otras peticiones para el Gobierno, Carrasco reclamó que "consideran maneras o esquemas para que la financiación de las renovables no recaiga sólo en el consumidor energético". Por último, la directora ejecutiva de la Asociación Entra puso de manifesto la necesidad de fomentar la innovación en el sector: "El Gobierno y el regulador deben estudiar cómo integrar la innovación en estas áreas; de lo contrario, llegaremos tarde y terminaremos comprando tecnología extranjera".