• 25 millones

    de seguidores diarios

  • Líder de Prensa

    digital en España

  • Una amplia gama

    en revistas líderes en su segmento

Noticias

La pandemia logra concienciar sobre la Agenda 2030

La nueva jornada sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible organizada por EXPANSIÓN se centró en el impacto que el Covid-19 ha tenido sobre los compromisos alcanzados en el Acuerdo de París.

A comienzos de 2020, la ONU anticipaba la llegada de “la Década de la Acción”. Como señaló su secretario general António Guterres, era el comienzo de un periodo de diez años donde los cambios debían acelerarse para avanzar hacia un planeta más sostenible. No obstante, la década ha arrancado con una de las peores pandemias de la historia reciente, que ha castigado al mundo con una crisis sanitaria, económica e incluso humanitaria. El impacto del Covid-19 marca un punto de inflexión en la Agenda 2030, cuya consecución es ahora más necesaria que nunca.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) representan una guía para garantizar un modelo económico sostenible, una gestión responsable del medio ambiente y los derechos humanos de todas las personas. Precisamente, estos últimos se han visto comprometidos a causa de los efectos negativos de la pandemia sobre la salud y el incremento de la desigualdad que ha provocado.

En paralelo, la preocupación por las cuestiones medioambientales también va en aumento. El confinamiento detuvo todas las actividades humanas, a excepción de las esenciales, y sirvió para confirmar cómo un cambio global de las dinámicas de consumo, movilidad y trabajo da lugar a una disminución inmediata de las emisiones de dióxido de carbono y nitrógeno. La Organización Mundial de la Salud interpreta que este experimento ofrece un refuerzo positivo para la consecución de los ODS, pero recalca que sólo se traducirá en un cambio de paradigma a largo plazo si se continúa apostando por ello.

Esta aceleración de la lucha contra el cambio climático y los progresos en la transformación digital destacan entre las pocas lecturas positivas que pueden extraerse del último año y medio. En el actual proceso de recuperación tras la crisis, los ODS plantean una serie de retos y oportunidades que serán clave para el futuro económico, como se puso de manifiesto en el encuentro ¿Puede ser el Covid-19 un impulso en la apuesta por los ODS?, organizado por EXPANSIÓN con la colaboración de Ferrovial, HP, Inditex y Chiesi.

Escenario
Desde la perspectiva de la biodiversidad, esta pandemia es el resultado de la acción humana sobre el medio ambiente. “A raíz de la globalización se ha incrementado su velocidad e intensidad, pero la ONU ya llevaba tiempo avisando de que el 70% de las enfermedades emergentes en las últimas décadas son zoonosis –aquellas enfermedades infecciosas que se transmiten de forma natural desde animales vertebrados al ser humano– favorecidas por nosotros mismos”, indicó Fernando Valladares, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Valladares añadió que las tres principales amenazas que se ciernen sobre la humanidad son autoinfligidas: la extinción de muchas especies ha dejado un vacío en numerosas funciones ecosistémicas, la contaminación del medio ambiente afecta a los propios humanos y la alteración de las características de la atmósfera tiene efectos sobre el clima. El experto del CSIC subrayó que “la sostenibilidad no es una opción: si no lo abordamos en nuestro día a día, terminará por imponerse una ley física de limitación de recursos que lamentablemente conllevará fallecimientos y situaciones de mucha tensión, que ahora son evitables”.

De hecho, los objetivos fijados en el Acuerdo de París para 2030 tienen tal dimensión que requerirían otras cuatro reducciones de las emisiones tan importantes como la que se produjo el año pasado a raíz del Covid-19.

Tras este diagnóstico, Fernando Valladares hizo hincapié en que “resulta necesario que cambiemos cuatro aspectos: el propio sistema económico, que desestabiliza nuestra relación con la naturaleza; el modelo energético, con el modo en que extraemos y consumimos energía; el modelo de empresa, porque ya no valen las compañías depredadoras, inhumanas e insostenibles; y el sistema sanitario, adoptando la noción de salud planetaria y el concepto de prevención en lugar de reacción”.

Estrategias
Cada vez son más las empresas que se ponen manos a la obra para incorporar la sostenibilidad en su estrategia. Algunas de las pioneras llevan ya haciéndolo varios años. Es el caso de Ferrovial, que en 2015 fue una de las doce compañías seleccionadas por la ONU en todo el mundo para formar un grupo asesor y confeccionar un marco de colaboración con el sector privado en este sentido. “Ya entonces nos dimos cuenta de que los ODS nos alertaban de muchos riesgos que después han quedado patentes, y además nos advertían de grandes oportunidades de negocio que en aquel momento aún no detectábamos”, expresó Cristina Moral, gerente de responsabilidad corporativa de Ferrovial.

Por esta razón, la empresa ha integrado en su estrategia aquellos objetivos en los que más puede contribuir por su actividad, con la convicción de que debe adaptar su modelo de negocio al nuevo escenario. Moral afirmó que “esto requiere una gran inversión en innovación, mucha imaginación y percibir oportunidades de negocio en la Agenda 2030, no simplemente un compromiso social”.

En la misma línea, el laboratorio farmacéutico Chiesi concibe la sostenibilidad económica, social y medioambiental como parte de su negocio. “En 2018 llevamos a cabo una evolución desde una visión clásica de responsabilidad social corporativa hacia el actual modelo de valor compartido: no sólo buscamos el beneficio económico para la compañía, sino que detrás de cada acción queremos aportar valor para los pacientes, la sociedad y el planeta”, expresó Carmen Basolas, directora de relaciones institucionales y technical affairs de Chiesi.

La compañía ha dado distintos pasos en esta dirección, como la obtención de la certificación B Corp que distingue a las firmas con propósito, dispuestas a aprovechar el potencial de sus negocios para causar un impacto positivo en el entorno. Asimismo, Basolas destacó que “estamos apoyando la solicitud de creación de una figura jurídica en España: las Sociedades de Beneficio e Interés Común (SBIC), que serviría para identificar y reconocer legalmente a las empresas que alcanzan estándares más exigentes en materia social, ambiental, de transparencia y buen gobierno”.

Por su parte, HP publica desde 2001 un informe anual sobre impacto sostenible. “Nuestra estrategia se basa en una ambiciosa agenda que nos conecta con los asuntos más urgentes y también con aquellas cuestiones donde podemos tener mayor impacto como marca: la acción climática, conseguir que los derechos humanos estén universalmente protegidos y asegurar que haya equidad digital, de forma que existan oportunidades para todos”, resaltó Inés Bermejo, directora del negocio de impresión de HP para el sur de Europa.

Para conseguirlo, el fabricante estadounidense de hardware centra sus esfuerzos en que la tecnología y el talento contribuyan a mejorar esta transformación. En particular, Bermejo apuntó que “no sólo es importante la sostenibilidad, sino el cambio de cultura que debe integrar el impacto sostenible y la capacidad de trasladarlo a todo el negocio y también a nuestro ecosistema”.

Responsabilidad
Entre las principales lecciones que ha dejado la pandemia, “hemos comprobado que existe una interconexión entre todos los ODS, y la rápida respuesta del sector privado en los primeros meses de pandemia nos ha ayudado a comprender que existen nuevas formas de colaboración con distintos actores”, dijo Cristina Moral. Así, la situación de dificultad llevó a las empresas a intensificar la colaboración con la administración pública y otros agentes como el tercer sector.

Acerca de esta tendencia, la gerente de responsabilidad corporativa de Ferrovial expresó que “se reclama que las empresas seamos un agente social porque tenemos las capacidades y el expertise para actuar de forma rápida y eficaz ante crisis como ésta”. Incluso los propios accionistas ya exigen que las organizaciones presten atención a los temas medioambientales, sociales y de buen gobierno.

Carmen Basolas explicó que los cuatro pilares de su compañía son los pacientes, las personas, el planeta y el partenariado. En cuanto a los objetivos concretos, “el compromiso de Chiesi es ser el primer laboratorio farmacéutico a nivel mundial en poner el primer aerosol sostenible en el mercado en 2025, con una inversión de 350 millones de euros”. Los inhaladores por aerosol para tratar enfermedades como el asma y el EPOC tienen una huella de carbono un 90% superior a los de polvo seco, pero son la única solución para muchos pacientes.

En el caso de HP, los planes se centran sobre todo en las emisiones de carbono, la economía circular y la protección de los bosques. Entre otras metas, prevé conseguir cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en toda su cadena de valor para 2040. Otro de sus objetivos es alcanzar la equidad digital, como aseveró Inés Bermejo: “La brecha digital ha aumentado con la pandemia, y por ello queremos alcanzar la equidad digital para 150 millones de personas en 2030 trabajando en el acceso a la educación, a la sanidad y el desarrollo profesional”.

Oportunidad
En los últimos años, “ha cambiado la percepción en materia de sostenibilidad: antes muchos lo veían como un asunto alternativo, pero ahora entienden que fuera de la sostenibilidad habrá poco futuro”, planteó Víctor Viñuales, director de Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes) y vicepresidente de la Red Española del Pacto Mundial, que agregó que los grandes desafíos tienen que ver con la innovación, tanto tecnológica como normativa y cultural.

Viñuales enumeró los diversos factores que han situado el foco sobre la sostenibilidad: “El agravamiento de los problemas medioambientales, el cambio regulatorio con una mayor sensibilización sobre estos temas, los incentivos económicos como los fondos europeos, el impulso del sistema financiero a los proyectos sostenibles, el deseo de los profesionales de trabajar en empresas que concilien sus objetivos con el interés general, las expectativas de los consumidores, la evolución de la tecnología y la confluencia de movimientos que aspiran a utilizar el poder de los negocios para resolver problemas ambientales y sociales”.

Por último, el director de Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes) concluyó que “debemos ser conscientes de que los fondos europeos representan una oportunidad única, y es necesario desarrollar proyectos multipropósito que aborden varios de los ODS”.​